Un poco de historia

Juan Sebastián de Elcano nació en Guetaria, en la actual provincia de Guipúzcoa, hacia 1476. De profesión comerciante, participó en la campaña de África al mando del Cardenal Cisneros con un buque de su propiedad.

 

Su experiencia adquirida en la mar, le llevó a embarcar como Oficial de Derrota del buque “Concepción”, uno de los cinco galeones que al mando del portugués Hernando de Magallanes zarpó del puerto de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) por orden del Emperador Carlos en la mañana del 27 de Septiembre de 1519. El objetivo, buscar una ruta por occidente a las Indias, se alcanzó el 27 de Noviembre de 1520, al llegar tres de los galeones al Océano Pacífico por el Estrecho que tomó el nombre de “Magallanes”.

 

Tras la muerte de Magallanes en Filipinas, en 1521, durante una escaramuza con los indígenas, Elcano se puso al mando. Tenía el problema de volver a España con lo que quedaba de la expedición, sin conocer el camino de vuelta por el Pacífico, y parecía una locura intentarlo, por lo que eligió navegar por los mares portugueses hacia el oeste, bordeando África por rutas conocidas y con posibilidades de hacer aguadas. Consiguió llevar a término la expedición,  llegando a Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522 en la nao Victoria, junto con otros 17 supervivientes.                                              Esto constituyó el logro de una imponente hazaña: la circunnavegación de la Tierra.

El rey Carlos I de España le concedió, como escudo, una esfera del mundo con la leyenda en latín: Primus circumdedisti me (“Fuiste el primero que me dio la vuelta”).

Partió de Sevilla el 10 de agosto de 1519. Hizo escala en Sanlúcar de Barrameda, de donde zarpa de el 20 de septiembre de 1519, en una expedición compuesta por las naves Trinidad (55 tripulantes), San Antonio (60 tripulantes), Concepción (45 tripulantes), Victoria (42 tripulantes) y  Santiago (32 tripulantes).                                                                             Después de recalar en las Canarias, pasaron frente a las islas de Cabo Verde y a las costas de Sierra Leona, tocando las tierras de lo que hoy es Río de Janeiro el 13 de diciembre. Siguieron hacia el sur, pasando por el Río de la Plata, llegaron a la bahía de San Julián, que exploraron en busca de un posible paso. El 1 de Noviembre de 1520 pasan el  “Estrecho de todos los santos” (en honor a ese día), el cual será llamado más tarde estrecho de Magallanes.                                                                                               Cruzarlo fue muy difícil, dado lo complicado del terreno. Para ello una nave se adelantaba en exploración buscando el mejor camino y volviendo sobre sus propios pasos para hacerse seguir por el resto hasta la zona explorada. Una vez terminadas estas minuciosas etapas consiguieron salir del «laberinto» hacia el océano Pacífico, al que bautiza con tal nombre (que permanecería, haciendo olvidar el anterior de Mar del Sur) debido a que en su camino no se cruza con ninguna tempestad.

La mala suerte de Magallanes quiso que en el largo derrotero de tres meses entre el estrecho de Magallanes y las islas Molucas no descubriera ningún punto de tierra firme, por lo que la hambruna y el escorbuto azotaron a su tripulación, hasta el punto de que se pagaban cuantiosas monedas por una simple rata para devorar. El agua se pudrió, apareció el escorbuto y los hombres comían incluso cuero reblandecido y serrín.

Por fin el 6 de marzo de 1521 encontró una isla en la que los navegantes aprovecharon para descansar y recoger víveres. Pronto acudirían a aquella isla numerosos indígenas con regalos para estos nuevos «visitantes».

En las Molucas, Magallanes y los suyos descubrieron que habían llegado al Extremo Oriente, cumpliendo el proyecto de Cristóbal Colón. Magallanes pereció en la llamada Batalla de Mactán con una tribu cebuana encabezada por el jefe tribal Lapu-Lapu, en la isla filipina de Mactán, por lo que Juan Sebastián Elcano tomó el mando de la expedición. Consiguieron instalar un almacén en Borneo, donde entablaron buenas relaciones con los indígenas.

Sin medios y con una sola nave emprendió el regreso por mares lusos, el camino más conocido, con tierras donde aprovisionarse, e intentando esquivar puertos y flotas portuguesas. La expedición llegó sólo con la Victoria de regreso a Sevilla en julio de 1522. En total, 216 hombres perecieron durante el viaje, y sólo 18, entre ellos Elcano, pudieron sobrevivir.

Estos dieciocho hombres regresaron a Sanlúcar de Barrameda en la Nao Victoria, en 1522.

Elcano murió en la mar, en 1526, siendo Capitán General de una Armada, enviada
al Pacífico a colonizar nuevas tierras.

 

 

Antecedentes

No  es hasta 1862 cuando surge el concepto de una unidad destinada exclusivamente a la formación de los futuros Oficiales, fecha en la que la Fragata “Esperanza” – antecedente más remoto de nuestro “Juan Sebastián de Elcano” – es destinada para este fin junto con las Corbetas “Villa de Bilbao”, “Santa María” y “Trinidad”. Sustituyó a esta última en 1874 la fragata “Blanca” hasta 1881, y a ésta la “Almansa” y la “Asturias”.

Blanca

Almansa

 

 

 

 

 

 

 

 

Asturias

En 1886 entra a realizar estas labores la Corbeta “Nautilus”, predecesor inmediato del “Elcano”, y de todos ellos el más emblemático. Realizó su primer viaje con Guardias Marinas en 1888 al mando del Capitán de Fragata D. Fernando Villaamil.                             En 1910 la “Nautilus” dejó de ser buque escuela de Guardias Marinas, y en 1933 se desguaza en La Graña, siendo el último Comandante el Capitán de Fragata D. Manuel de Mendívil Elío, que será más tarde el primer Comandante del “Juan Sebastián de Elcano”.

 

La Construcción del Buque. ¿Por qué el nombre de Juan Sebastián de Elcano?

El origen de su construcción no estuvo exento de polémica. En un principio, el proyecto de las autoridades de Marina era transformar un viejo velero italiano, el “Augustella”, en un nuevo buque escuela llamado “Minerva”. Tal era el objetivo del concurso público que le fue adjudicado a Echevarrieta el 12 de enero de 1923, por un montante de 2.050.000 pesetas y plazo de ejecución de un año a contar desde la firma del correspondiente contrato. Acto que tuvo lugar el 30 de Abril. El 5 de Mayo de 1923 el barco italiano llegaba al arsenal  de La Carraca con el fin de ponerlo a disposición del astillero gaditano.

Sin embargo, cuando la Comisión Inspectora nombrada para señalar las transformaciones examinó el buque encontró en tal mal estado el casco , arboladura  y jarcias  y tanta falta de espacio para el número de guardiamarinas previstos que, de acuerdo con Echevarrieta, propuso que en lugar de efectuar la transformación se construyera un nuevo buque escuela. La propuesta se efectuó oficialmente el 25 de Marzo de 1924 y adjuntaba un presupuesto de 7.569.794 ptas, siendo su coste final 8.189.532,28 ptas.

Por Real decreto de 17 de Abril de 1925 se dispone la construcción del buque. Las autoridades aceptaron la propuesta de Echevarrieta el 30 de Junio de 1924. Pero aún tuvo que pasar un año hasta que, finalmente, se escriturara el contrato en la notaría de Dimas Adana en la calle Mayor de Madrid, el 26 de Junio de 1925.

El 24 de Noviembre de ese año, el General Primo de Rivera presidió el acto de colocación de la quilla  del todavía bautizado “Minerva”. Aunque llovía a mares en Cádiz el acto resultó lucido por la formación de todos los alumnos de la Escuela Naval de San carlos (San Fernando) junto a las gradas del dique  para rendir los honores reglamentarios.

En la grada número 2 se llevó a cabo el acto, golpeando el primer remache el General Primo de Rivera en presencia del dueño de los astilleros Horacio Echevarrieta. Fue este último quien en un breve discurso propuso que se le cambiara el nombre por el de “Juan Sebastián de Elcano” “para que sirva de ejemplo y  estímulo a los jóvenes guardiamarinas”. En su contestación, el General señaló que el cambio de nombre le parecía acertado y así lo propondría a S.M. el Rey Alfonso XIII.

Los planos técnicos los proporcionó la casa inglesa Camper & Nicholson de Southampton. Para el diseño de las velas se escogió igualmente al proyectista ingles Nicholson y el velamen  que era de lino, se encargó a la fabrica Ratsey Isapthone de Gosport, mientras que las velas de respeto serían encargadas a D. Victoriano Echame de Gijón.

Su construcción, en la que intervinieron medio millar de obreros, avanzó rápidamente hasta su botadura  el 5 de Marzo de 1927. A ella asistieron, además de la madrina María del Carmen Primo de Rivera y Horacio Echevarrieta, el ministro de Marina, el almirante Honorio Cornejo, y todas las fuerzas vivas de la ciudad. El Elcano adquirió toda su envergadura a fines de Septiembre, cuando ya se había montado sus cuatro palos. Aún así tuvo que habilitarse una prórroga de seis meses. El único incidente de cierta gravedad ocurrido durante la construcción tuvo lugar la madrugada del lunes 26 de Octubre cuando un incendio destruyó la cocina, afectando a la instalación eléctrica, y estando a punto de transmitirse a la zona de los guardiamarinas. A fines de 1927 comenzaron los trabajos en bahía que se prolongaron hasta su entrega provisional el 29 de Febrero 1928. La Armada lo recibió definitivamente el 30 de Julio.

El 29 de febrero de 1928 realiza su viaje inaugural entre Cádiz y Málaga, llevando un pasajero de excepción, el rey Alfonso XIII. De allí partió para Sevilla donde se celebraba la Exposición Universal, despertando la admiración de sus numerosos visitantes.

El casco fue construido por la compañía Echevarrieta y Larrinaga de Cádiz.

El mascarón  de proa y otras tallas del barco fueron encargados, antes del cambio de nombre, al escultor bilbaíno Federico Sáenz Venturini que, pensando que se iba a llamar “Minerva”, hizo una talla representando a la diosa.

 

Antes que los barcos que lo precedieron en su cometido, no cabe duda que los auténticos precursores del “Elcano” fueron los Guardiamarinas, razón principal y finalidad primaria de este buque. Oficialmente, los Guardiamarinas adquieren esta denominación y condición de Alumnos futuros Oficiales con el establecimiento en Cádiz en 1717 de la Real Compañía de Guardias Marinas creada bajo el impulso del intendente Don José Patiño durante el reinado de Felipe V, primer Rey español de la actual Dinastía de los Borbones.                                                                                                                         Cabe por tanto a Cádiz, ciudad marinera por antonomasia, cuyos ojos de plata verán por primera vez nacer al Buque Escuela “Juan Sebastián de Elcano” más de 200 años después, el honor de ser la primera en acoger a los primeros Guardiamarinas.

Desde el comienzo las Reales Compañías de Guardias Marinas – la ya mencionada de Cádiz y dos más de nueva creación, las de Ferrol y Cartagena – dieron enorme importancia al adiestramiento práctico de sus alumnos. No en vano, de los ocho años que duraba su enseñanza hasta alcanzar el empleo de Alférez de Navío, seis se cursaban embarcados en los diversos buques de Su Majestad, donde el Comandante y los Oficiales eran sus maestros en la profesión.

 

El primer Comandante y el primer Crucero

Una vez terminados los retoques finales en el astillero, el barco se entrega a la Marina el 29 de Febrero de 1928. A bordo sube el Ministro de Marina, Vicealmirante Cornejo, el Almirante del Arsenal de la Carraca, Vicealmirante Sanchiz y el primer Comandante del Buque, Capitán de Fragata Manuel de Mendívil, que también fuera, como se señaló antes, el último de los comandantes de la “Nautilus”.

Antes del comienzo de su primer Crucero de Instrucción tuvieron lugar las pruebas de mar, que se desarrollaron con un pequeño viaje sin Alumnos entre el 18 de Abril y el 15 de Julio de 1928. Se visitaron los 6 primeros puertos del buque, todos españoles: Cádiz-Málaga- Sevilla-Las Palmas-Tenerife-San Sebastián y vuelta a Cádiz. En su primera singladura de Cádiz a Málaga embarcó el Rey Alfonso XIII, hecho que supone un auténtico preludio de la estrecha relación que ha mantenido la Familia Real con el “Elcano”.

 

En San Sebastián, y de manos de la Infanta Doña Beatriz de Borbón (hija del Rey Alfonso XIII), recibe su Bandera de Combate el día 4 de Julio. Una vez en Cádiz y después de limpiar la obra viva y recibir a su primera promoción de Guardiamarinas, parte para su primer viaje en Agosto de 1928 circunnavegando el globo hacia el Este finalizando en Mayo de 1929.